lunes, 10 de junio de 2019

EL DIRECTIVO PÚBLICO

Siguiendo con las actividades propuestas en el MOOC, reflexiono acerca de las cualidades que debe cultivar la persona que desempeña un puesto directivo en la administración. Como punto de partida, me proponen que me inspire en los jefes y jefas que he tenido. Me ha costado varios días escribir esta entrada, porque es difícil plantear las mejores cualidades cuando los escenarios en los que se desenvolvía cada uno de ellos eran tan diferentes. Fruto de mi reflexión este mapa mental:



Siguiendo a Lapuente, V. y Dahlström, C. y su interesantísimo estudio publicado como Organizando el leviatán: por qué el equilibrio entre políticos y burócratas mejora los gobiernos (Editorial Deusto), añado que dadas las características de la Administración General de la Junta de Andalucía y los sistemas de provisión para los puestos de nivel 27 en adelante (Libre designación), queda patente que parte de los problemas de eficiencia en las administraciones públicas de muchos países de tradición no anglosajona se derivan de la interconexión que existe entre las carreras de los políticos y los gestores públicos, ya que ser funcionario parece una garantía de éxito si bien es solo la condición sine qua non para poder ser nombrado en un puesto PLD. Al no darse un sistema de contrapesos, y la pretendida independencia se diluye en esta trampa del sistema, no se controlan entre sí (como debería ser) sino que actúan en una especie de connivencia porque las carreras de unos y otros están vinculadas.

Los fracasados intentos de reforma de nuestra administración, para hacerla más eficiente siguiendo los postulados de la Nueva Gestión Pública, el problema de las redes clientelares, el sistema de función pública cerrado que no ha desarrollado un verdadero sistema de incentivos al rendimiento, el excesivo formalismo legal que desconecta la administración pública de la economía y de la sociedad, entre otros problemas, son a su vez rémoras para los profesionales públicos que abogan por un liderazgo eficiente y responsable.

De todos los niveles de la función pública depende que esto cambie, y desde aquí mi reconocimiento a los responsables de este MOOC de dirección pública abierto a todas las personas interesadas en la mejora del servicio público, independientemente de su puesto de trabajo y de la administración a la que pertenezcan.

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