Siguiendo con las actividades propuestas en el MOOC, reflexiono acerca de las cualidades que debe cultivar la persona que desempeña un puesto directivo en la administración. Como punto de partida, me proponen que me inspire en los jefes y jefas que he tenido. Me ha costado varios días escribir esta entrada, porque es difícil plantear las mejores cualidades cuando los escenarios en los que se desenvolvía cada uno de ellos eran tan diferentes. Fruto de mi reflexión este mapa mental:
Siguiendo a Lapuente, V. y Dahlström, C. y su interesantísimo estudio publicado como Organizando el leviatán: por qué el equilibrio entre políticos y burócratas mejora los gobiernos (Editorial Deusto), añado que dadas las características de la Administración General de la Junta de Andalucía y los sistemas de provisión para los puestos de nivel 27 en adelante (Libre designación), queda patente que parte de los problemas de eficiencia en las administraciones públicas de muchos países de tradición no anglosajona se derivan de la interconexión que existe entre las carreras de los políticos y los gestores públicos, ya que ser funcionario parece una garantía de éxito si bien es solo la condición sine qua non para poder ser nombrado en un puesto PLD. Al no darse un sistema de contrapesos, y la pretendida independencia se diluye en esta trampa del sistema, no se controlan entre sí (como debería ser) sino que actúan en una especie de connivencia porque las carreras de unos y otros están vinculadas.
Los fracasados intentos de reforma de nuestra administración, para hacerla más eficiente siguiendo los postulados de la Nueva Gestión Pública, el problema de las redes clientelares, el sistema de función pública cerrado que no ha desarrollado un verdadero sistema de incentivos al rendimiento, el excesivo formalismo legal que desconecta la administración pública de la economía y de la sociedad, entre otros problemas, son a su vez rémoras para los profesionales públicos que abogan por un liderazgo eficiente y responsable.
De todos los niveles de la función pública depende que esto cambie, y desde aquí mi reconocimiento a los responsables de este MOOC de dirección pública abierto a todas las personas interesadas en la mejora del servicio público, independientemente de su puesto de trabajo y de la administración a la que pertenezcan.
lunes, 10 de junio de 2019
domingo, 2 de junio de 2019
Análisis DAFO
La Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía (en adelante ASSDA), creada
en virtud del artículo 18.1 de la Ley 1/2011, de 17 de febrero, de
reordenación del sector público de Andalucía, se configura como agencia
pública empresarial de las previstas en el artículo 68.1.b) de la Ley
9/2007, de 22 de octubre, de la Administración de la Junta de Andalucía.
La Agencia goza de personalidad jurídica pública diferenciada, con plena capacidad jurídica y de obrar para el cumplimiento de sus fines, autonomía de gestión, así como patrimonio y tesorerías propios.
A nivel provincial, son las Delegaciones Territoriales las que desempeñan las funciones atribuidas a la Agencia, a través de los Servicios de Valoración de la Dependencia. En mi opinión, esta organización territorial es poco eficiente, toda vez que el Servicio aún formando parte de la Delegación, en realidad funciona de forma prácticamente independiente. Está formado por personal propio de la Agencia, con convenio colectivo propio, y por personal funcionario y laboral de la Delegación pero con adscripción funcional ASSDA.
En primer lugar, he analizado la misión de la ASSDA:
El sistema de atención a la dependencia es, como otras políticas sociales, insuficiente para atender la gran demanda y el progresivo aumento de usuarios (o de potenciales usuarios teniendo en cuenta los tiempos de espera para acceder a cualquier prestación). En este escenario, es difícil percibir satisfacción en los empleados públicos y en los usuarios, lo que alimenta un clima de conflictividad bidereccional que hace complicada la prestación del servicio.
Asimismo, la pretendida eficiencia administrativa que se perseguía con la reordenación del sector público, queda nuevamente en entredicho con este tipo de entes que desarrollan sus fines al margen de la Administración General pero con una profunda dependencia de la misma.
Si hubiera que afrontar el análisis CAME de este servicio, señalaría como actuaciones prioritarias:
La Agencia goza de personalidad jurídica pública diferenciada, con plena capacidad jurídica y de obrar para el cumplimiento de sus fines, autonomía de gestión, así como patrimonio y tesorerías propios.
A nivel provincial, son las Delegaciones Territoriales las que desempeñan las funciones atribuidas a la Agencia, a través de los Servicios de Valoración de la Dependencia. En mi opinión, esta organización territorial es poco eficiente, toda vez que el Servicio aún formando parte de la Delegación, en realidad funciona de forma prácticamente independiente. Está formado por personal propio de la Agencia, con convenio colectivo propio, y por personal funcionario y laboral de la Delegación pero con adscripción funcional ASSDA.
En primer lugar, he analizado la misión de la ASSDA:
Fines
- El desarrollo de las actividades y prestación de los servicios necesarios para la gestión del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia en Andalucía.
- La promoción, desarrollo y gestión de recursos de atención social a las personas, a las familias y a los grupos en que éstas se integran para favorecer su bienestar.
- La atención a las drogodependencias y adicciones; y la incorporación social para la atención a colectivos excluidos o en riesgo de exclusión social.
El sistema de atención a la dependencia es, como otras políticas sociales, insuficiente para atender la gran demanda y el progresivo aumento de usuarios (o de potenciales usuarios teniendo en cuenta los tiempos de espera para acceder a cualquier prestación). En este escenario, es difícil percibir satisfacción en los empleados públicos y en los usuarios, lo que alimenta un clima de conflictividad bidereccional que hace complicada la prestación del servicio.
Asimismo, la pretendida eficiencia administrativa que se perseguía con la reordenación del sector público, queda nuevamente en entredicho con este tipo de entes que desarrollan sus fines al margen de la Administración General pero con una profunda dependencia de la misma.
Si hubiera que afrontar el análisis CAME de este servicio, señalaría como actuaciones prioritarias:
- en cuanto a las debilidades: redefinición del procedimiento para el reconocimiento de la situación de dependencia eliminando trámites superfluos, duplicidades y empezar a garantizar la TRANSPARENCIA, que los interesados puedan conocer en todo momento el estado de tramitación de sus solicitudes. Implantación sin más dilaciones de la administración electrónica.
- En cuanto a las fortalezas: hacer más atractivos los puestos con adscripción funcional ASSDA para que no sigan quedando desiertos en los procedimientos de provisión.
- En cuanto a las amenazas: Responsabilidad institucional a la hora de publicitar los recursos y las prestaciones del Sistema de Dependencia. El uso de esta política con fines electoralistas genera un efecto llamada imposible de asumir por las estructuras administrativas, para el que no existe dotación presupuestaria suficiente y que además, provoca una honda frustración en el ciudadano que necesita ser atendido.
- En cuanto a las oportunidades: Evaluación permanente de los resultados y del cumplimiento de los objetivos del Plan de Choque y, cuando este culmine, del funcionamiento global del ente para no volver a caer en el desastre en el que se había convertido la gestión.
jueves, 30 de mayo de 2019
UN GESTO ADMIRABLE
Durante mi etapa en el Servicio de Valoración de la Dependencia de Córdoba he sido testigo de situaciones muy complejas, en lo laboral y en lo personal, porque quienes acuden a este Servicio son personas cuidadoras, cansadas, que se enfrentan a diario a situaciones dramáticas... y que tienen que vérselas con los requisitos y los innumerables trámites del caótico sistema para la atención a las personas en situación de dependencia.
Pues bien, resulta admirable cómo alguien superado por dedicar su vida al cuidado de otra sin nigún tipo de ayuda institucional, es capaz de comprender que hacemos lo que podemos, que sabemos que no es suficiente, que hay muchísimos fallos, que puede que tenga que esperar varios años para acceder a la prestación que necesita.
Como funcionaria ha sido duro trabajar en este Servicio, se siente mucha impotencia al ver cómo se publicitan unos servicios que no se prestan ni funcionan con la celeridad que deberían. Los trabajadores nos sentimos muchas veces desprotegidos, hastiados, impotentes, y sufrimos muchas faltas de respeto. Pero sigue habiendo personas allí que se implican y hacen su trabajo lo mejor que pueden. Y sigue habiendo ciudadanos que tienen el gesto admirable de agradecerte tu labor a pesar de la situación que están viviendo.
Pues bien, resulta admirable cómo alguien superado por dedicar su vida al cuidado de otra sin nigún tipo de ayuda institucional, es capaz de comprender que hacemos lo que podemos, que sabemos que no es suficiente, que hay muchísimos fallos, que puede que tenga que esperar varios años para acceder a la prestación que necesita.
Como funcionaria ha sido duro trabajar en este Servicio, se siente mucha impotencia al ver cómo se publicitan unos servicios que no se prestan ni funcionan con la celeridad que deberían. Los trabajadores nos sentimos muchas veces desprotegidos, hastiados, impotentes, y sufrimos muchas faltas de respeto. Pero sigue habiendo personas allí que se implican y hacen su trabajo lo mejor que pueden. Y sigue habiendo ciudadanos que tienen el gesto admirable de agradecerte tu labor a pesar de la situación que están viviendo.
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